Irán lanzó su primer ataque con misiles balísticos de largo alcance contra la base estratégica de Diego García, una instalación militar conjunta del Reino Unido y Estados Unidos en el Océano Índico. Mientras que un misil sufrió un fallo en pleno vuelo, el otro fue interceptado con éxito por un buque de la Armada de los Estados Unidos utilizando un interceptor SM-3. El ataque revela una escalada tecnológica significativa, lo que sugiere que el alcance de los misiles de Irán llega ahora a los 4.000 km, duplicando de hecho su límite autoimpuesto anteriormente de 2.000 km. Este acontecimiento se produce tras la decisión del Reino Unido de conceder a Estados Unidos un permiso ampliado para utilizar sus bases en operaciones ofensivas contra activos iraníes. Los mercados financieros siguen de cerca la situación, ya que el aumento del alcance pone en mayor riesgo la infraestructura energética global crítica. Aunque el hecho de no alcanzar el objetivo evitó una sacudida inmediata del mercado, las implicaciones geopolíticas para el crudo Brent y los activos refugio como el XAU/USD siguen siendo sustanciales.
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