La doctrina militar moderna está experimentando un cambio fundamental a medida que las tecnologías de bajo coste producidas en masa comienzan a desafiar el dominio del armamento avanzado y costoso. El exdirector de la CIA, David Petraeus, destacó esta tendencia, señalando que Ucrania produce actualmente unos 7 millones de drones al año para sostener sus esfuerzos de defensa. El impacto de esta evolución se extiende más allá del campo de batalla, señalando una nueva era de riesgo corporativo, como demuestran los ataques con drones contra centros de datos en la región del Golfo. Este giro estratégico obliga a los principales contratistas de defensa, como LMT y RTX, a adaptar sus carteras hacia sistemas antidrones y soluciones más rentables. Además, los sectores de infraestructuras críticas, incluidos el de la energía y el almacenamiento de datos, se enfrentan a una mayor vulnerabilidad ante estas amenazas ubicuas y económicas. El cambio pone de relieve la creciente dificultad de sostener conflictos a largo plazo utilizando material militar tradicional de alto coste frente a enjambres de drones baratos y eficaces.
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