Un choque energético masivo provocado por las tensiones en el estrecho de Ormuz ha disparado los precios del crudo de Omán hasta los 167 dólares por barril, provocando un cambio drástico en el mercado automotriz asiático. Este repunte de los precios ha catalizado una demanda impulsada por el pánico de vehículos eléctricos (VE) en todo el sudeste asiático y la región de Asia-Pacífico. En Filipinas, los concesionarios de BYD informaron haber recibido pedidos equivalentes a un mes entero en solo dos semanas, mientras los consumidores huyen del aumento de los costos del combustible. Del mismo modo, la vietnamita VinFast vio cómo sus ventas semanales se duplicaban hasta alcanzar aproximadamente las 80 unidades tras la crisis energética. La fragmentación de los mercados mundiales de petróleo ha dejado a las naciones asiáticas altamente expuestas, haciendo que los vehículos tradicionales de gasolina sean cada vez más inasequibles. Este cambio supone un importante catalizador alcista para fabricantes de vehículos eléctricos como BYD y VinFast, compensando potencialmente las recientes preocupaciones sobre su cuota de mercado. Los analistas sugieren que este cambio de comportamiento podría marcar una aceleración permanente en la transición energética de la región.
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