Los informes indican que Irán lanzó dos misiles balísticos dirigidos a la base militar estratégica de EE. UU. en Diego García, en el Océano Índico. Según funcionarios estadounidenses, un misil falló durante el vuelo, mientras que el segundo fue interceptado con éxito por los sistemas de defensa aérea. El intento de ataque no dejó víctimas ni daños materiales en la instalación, que funciona como un centro logístico crítico para operaciones de largo alcance. Los analistas consideran este movimiento como una expansión geográfica significativa de las tensiones regionales, lo que demuestra la capacidad de Irán para atacar objetivos a miles de kilómetros de distancia. Aunque el ataque fracasó, el intento de alcanzar una base a 4,000 km de las costas iraníes mantiene una prima de riesgo geopolítico sobre los precios del crudo Brent y del oro. Los mercados permanecen en alerta máxima ante cualquier posible medida de represalia por parte de EE. UU., lo que podría impactar aún más en los índices bursátiles globales como el SPY.
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