El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha emitido una autorización de 30 días que permite la entrega y venta de petróleo crudo y productos petrolíferos de origen iraní que se encuentran actualmente en buques cargados. Este movimiento estratégico tiene como objetivo aliviar la escasez de suministro global y estabilizar los mercados energéticos tras las recientes interrupciones en la infraestructura energética de Oriente Medio. La decisión se produce tras los indicios previos del Secretario del Tesoro, Scott Bessent, sobre el posible levantamiento de sanciones al petróleo que ya se encuentra en el mar para enfriar los precios récord. Los analistas de mercado consideran esta medida como un paso necesario para mitigar el aumento extremo de los precios provocado por el cierre del Estrecho de Ormuz. Si bien la autorización proporciona suministro físico inmediato al mercado, su límite de 30 días sugiere que se trata de una medida paliativa temporal. En consecuencia, se espera que los índices de referencia del petróleo, como el crudo Brent y el crudo WTI, enfrenten una presión a la baja a medida que las preocupaciones sobre el suministro disminuyan ligeramente.
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