El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado que Israel evitará atacar la infraestructura energética iraní en sus operaciones militares. Este compromiso tiene como objetivo aliviar las preocupaciones globales respecto a posibles interrupciones en el suministro, eliminando de manera efectiva una prima de riesgo significativa de los precios del petróleo. Netanyahu también indicó que las fuerzas israelíes ayudarían a Estados Unidos en los esfuerzos para mantener abierto el Estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Además, el primer ministro predijo que el conflicto en curso concluiría antes de lo que muchos participantes del mercado anticipan actualmente. Los mercados de materias primas reaccionaron con un tono bajista, ya que los precios del crudo Brent y WTI se enfriaron tras la reducción de la tensión geopolítica. La medida se percibe como una alineación estratégica con los intereses de Estados Unidos para mantener la estabilidad energética global mientras se continúa con la presión militar.
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