Los precios del crudo enfrentaron presiones a la baja tras los comentarios del Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, sobre una posible liberación de petróleo iraní sancionado. Bessent indicó que Washington podría permitir que aproximadamente 140 millones de barriles de crudo, actualmente almacenados en petroleros, ingresen al mercado global. Simultáneamente, Goldman Sachs revisó su perspectiva para el Banco de Inglaterra (BoE), sugiriendo que las tasas de interés podrían permanecer elevadas durante más tiempo de lo previsto anteriormente. Este giro restrictivo se sumó al sentimiento de cautela que prevalece en los mercados globales, donde el índice Nikkei de Japón también retrocedió aún más en territorio de corrección. Los inversores ahora sopesan las perspectivas de un aumento en el suministro de petróleo frente a las persistentes presiones inflacionarias en el Reino Unido. La combinación de estos factores ha creado un entorno complejo tanto para los operadores de energía como para los de divisas.
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