Los principales índices europeos, incluidos el FTSE 250 del Reino Unido y el CAC 40 de Francia, han entrado oficialmente en territorio de corrección tras una caída del 10% desde sus máximos anuales. El desplome del mercado se debe principalmente a la escalada del conflicto en Oriente Medio, concretamente al ataque iraní contra la mayor planta de gas natural de Qatar. Este ataque ha causado daños sustanciales a la infraestructura energética, provocando un fuerte repunte de los costes energéticos en Europa y de la volatilidad del mercado. Desde que comenzó el conflicto en febrero, los precios del petróleo y el gas en el Reino Unido se han disparado más de un 50%, intensificando la presión económica regional. Estos acontecimientos han reavivado el temor a una inflación persistente, lo que podría complicar las perspectivas de las políticas monetarias de los bancos centrales. Los participantes del mercado mantienen la cautela, ya que la inestabilidad geopolítica amenaza las cadenas de suministro mundiales y la estabilidad financiera en general.
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