La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés en el rango del 3,5%–3,75%, en línea con las expectativas del mercado. El presidente Jerome Powell enfatizó un enfoque estrictamente dependiente de los datos, reunión a reunión, para las futuras decisiones de política monetaria en medio de una elevada incertidumbre económica. Powell reconoció que la orientación futura (forward guidance) es actualmente menos clara que en ciclos anteriores, señalando un alejamiento de las hojas de ruta de política rígidas. Un punto clave de preocupación para los mercados fue la sugerencia de que el Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) podría omitirse, eliminando un ancla principal para la valoración de activos. Este movimiento hacia la máxima flexibilidad ha introducido una nueva volatilidad en las principales clases de activos, a medida que los inversores pierden sus puntos de referencia tradicionales. En consecuencia, los participantes del mercado están centrando ahora toda su atención en los indicadores económicos entrantes para evaluar el próximo movimiento del banco central.
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