La Directora de Inteligencia Nacional de EE. UU., Tulsi Gabbard, ha identificado a Pakistán como una amenaza de misiles emergente para los Estados Unidos en la Evaluación Anual de Amenazas de 2026. El informe sitúa a Pakistán junto a adversarios principales como Rusia, China, Irán y Corea del Norte, citando preocupaciones sobre sus capacidades de misiles balísticos de largo alcance. Específicamente, la inteligencia estadounidense sugiere que los programas de desarrollo de Pakistán podrían incluir ahora misiles balísticos intercontinentales (ICBM) capaces de alcanzar el territorio continental de EE. UU. El gobierno pakistaní expresó una firme condena a esta clasificación, destacando su estatus de larga data como aliado principal no perteneciente a la OTAN. Este cambio en la retórica introduce nuevos riesgos geopolíticos que podrían lastrar la posición financiera internacional de Pakistán y los rendimientos de sus bonos soberanos. Los inversores siguen de cerca la situación, ya que el aumento de las fricciones con Washington podría complicar futuros programas del FMI y las entradas de inversión extranjera.
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