La Agencia Internacional de la Energía (AIE) y las naciones del G7 han ampliado significativamente sus compromisos de liberación de reservas de petróleo de emergencia hasta un total de 426 millones de barriles. Esta medida sin precedentes tiene como objetivo estabilizar los mercados energéticos mundiales tras el cierre del Estrecho de Ormuz, que disparó los precios por encima de los 150 dólares por barril. El volumen de liberación actual supera los acuerdos anteriores, mientras las autoridades se apresuran a abordar la grave escasez de suministro causada por la inestabilidad regional. El Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y otros líderes están priorizando la liquidez física para contrarrestar el impacto del bloqueo iraní en la infraestructura energética. Si bien la liberación proporciona un colchón necesario, los analistas sugieren que actúa como una presión bajista significativa frente a la actual escalada de precios. La acción coordinada refleja la gravedad del choque energético que afecta a la estabilidad económica mundial y a los costes para los consumidores.
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