Un estudio exhaustivo que abarca 300 años de conflictos revela que los periodos de guerra son históricamente desastrosos para los tenedores de deuda pública. El análisis indica que el bajo rendimiento de los bonos durante estas épocas se debe principalmente al aumento de la inflación y a la represión financiera impuesta por los gobiernos. Para gestionar las crecientes deudas de guerra, los gobiernos suelen mantener los tipos de interés artificialmente bajos, lo que erosiona el valor real de los rendimientos de renta fija. En contraste, los activos tangibles como las acciones y los bienes inmuebles han superado históricamente a los bonos soberanos durante los grandes conflictos geopolíticos. Esta tendencia histórica sugiere una perspectiva bajista para los instrumentos de bonos a largo plazo, como el TLT y el US10Y, en entornos de crecientes tensiones globales. En consecuencia, los inversores podrían favorecer cada vez más los activos protegidos contra la inflación para preservar el poder adquisitivo durante los periodos de inestabilidad.
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