El índice japonés Nikkei 225 experimentó una venta masiva, desplomándose casi 2.000 puntos hasta alcanzar niveles cercanos a los 53.372,53. La fuerte caída se produjo tras la decisión del Banco de Japón (BoJ) de mantener los tipos de interés actuales, lo que intensificó la presión vendedora en las acciones japonesas. Mientras tanto, los mercados energéticos mundiales vieron cómo los precios del petróleo se moderaban después de que la administración estadounidense señalara un posible levantamiento de las sanciones al crudo iraní almacenado en petroleros. A pesar de las turbulencias en Tokio, otros importantes mercados asiáticos mostraron resiliencia, con los índices de India y Corea del Sur registrando ganancias. Esta divergencia en el rendimiento de los mercados pone de relieve un complejo panorama regional influenciado tanto por las políticas de los bancos centrales como por la cambiante dinámica geopolítica. Los inversores mantienen la cautela, ya que la volatilidad en el Nikkei y en el sector energético señala una incertidumbre económica más amplia.
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