Los mercados energéticos globales se enfrentan a una amenaza sin precedentes, ya que el bloqueo del Estrecho de Ormuz pone en riesgo aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo al día. Informes recientes indican que el ataque al centro de abastecimiento de combustible (bunkering) de Fujairah es un movimiento estratégico para inhabilitar posibles alternativas ante el cierre del estrecho. Aunque los mercados de futuros descuentan actualmente una resolución relativamente rápida, los analistas advierten que realidades físicas como el desminado podrían causar retrasos significativos. Se espera que las autorizaciones de seguros y los protocolos de seguridad paralicen la reanudación del tránsito de petroleros durante semanas o incluso meses tras un posible alto el fuego. Esta interrupción masiva del suministro supera con creces el impacto observado durante la guerra entre Irán e Irak, creando una brecha física que el mercado aún no ha internalizado por completo. En consecuencia, la presión al alza sobre los precios del Brent y el WTI sigue siendo elevada, mientras que el XAU/USD continúa atrayendo flujos de refugio seguro ante los temores de una recesión global.
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