Los precios del crudo de Omán se han disparado por encima de los 150 dólares por barril, mientras los compradores mundiales se apresuran a asegurar suministros energéticos situados fuera del Golfo Pérsico. Esta subida se produce tras el cierre continuo del Estrecho de Ormuz, que ha dejado atrapadas de forma efectiva las exportaciones tradicionales del Golfo y ha alterado las rutas marítimas mundiales. Debido a que el crudo omaní se carga en terminales situadas fuera del estrecho bloqueado, se ha convertido en la principal alternativa para los operadores que buscan desesperadamente entregas físicas. Este repunte de precios sin precedentes pone de relieve una creciente dislocación entre los índices de referencia mundiales, como el Brent, y el coste real de los suministros físicos. Los analistas del mercado señalan que la enorme prima de estos barriles "seguros" refleja la extrema estrechez del mercado energético causada por la escalada de las tensiones geopolíticas. La situación sigue siendo muy volátil mientras la comunidad internacional vigila el impacto del bloqueo iraní en la seguridad energética mundial.
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