El CEO de Delta Air Lines, Ed Bastian, ha criticado públicamente al gobierno de los Estados Unidos por el cierre parcial en curso que comenzó el 14 de febrero. Bastian destacó el grave impacto sobre los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), quienes permanecen sin cobrar y están siendo utilizados como "fichas políticas" en Washington. Los informes indican que más de 300 agentes de la TSA han renunciado desde el inicio del cierre, lo que genera preocupación sobre la seguridad aeroportuaria y la eficiencia operativa. Esta escasez de personal amenaza con causar retrasos significativos en los viajes e interrupciones en todo el sector de la aviación. Los analistas de mercado advierten que las interrupciones prolongadas podrían perjudicar las ganancias trimestrales de las principales aerolíneas y debilitar la confianza de los consumidores en los viajes. La situación presiona a acciones como DAL y al ETF JETS, mientras la industria lidia con la inestabilidad laboral a nivel federal.
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