Estados Unidos ha llevado a cabo ataques militares contra activos iraníes en la isla de Jark, un centro de exportación crítico que gestiona aproximadamente el 90% de los envíos de petróleo crudo de Irán. Esta escalada se produce tras el redespliegue del USS Tripoli al Golfo Pérsico, que transporta a 2.500 infantes de marina y avanzados aviones de combate F35B. Si bien el presidente Trump aclaró que la infraestructura petrolera no era el objetivo principal de esta operación, insinuó la posibilidad de futuros ataques si las tensiones persisten. En respuesta, funcionarios iraníes han amenazado con tomar represalias de la misma naturaleza contra cualquier ataque dirigido a sus instalaciones energéticas vitales. La acción militar ha desencadenado una reacción alcista en los precios del crudo Brent y WTI, mientras los mercados descuentan una prima de riesgo geopolítico significativa. Los activos refugio como el XAU/USD también han experimentado un aumento en la demanda, mientras la amenaza de un conflicto regional más amplio se cierne sobre la economía global.
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