El secretario de Energía del Reino Unido, Ed Miliband, ha anunciado que el gobierno está preparado para intervenir en las facturas de energía con el fin de proteger a los consumidores del aumento de los costes. Esta medida se produce en un momento en que los precios mundiales del petróleo y el gas experimentan un fuerte repunte impulsado por la escalada de los conflictos militares que involucran a EE. UU., Israel e Irán. El repunte de las materias primas energéticas ha reavivado la preocupación por el coste de la vida y las presiones inflacionistas en la economía británica. Si bien la intervención propuesta tiene como objetivo apoyar el gasto de los hogares, los analistas advierten de las posibles implicaciones para el endeudamiento público y la estabilidad fiscal. La reacción del mercado sigue siendo dispar, ya que la libra esterlina (GBP) se enfrenta a la presión de los riesgos inflacionistas a pesar de la postura proactiva del gobierno. Los inversores siguen de cerca la situación en Oriente Medio y su impacto posterior en los precios del petróleo Brent y del gas natural del Reino Unido.
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