Los miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han llegado a un acuerdo para liberar 400 millones de barriles de petróleo almacenado con el fin de abordar las preocupaciones sobre el suministro mundial. La acción coordinada surge como respuesta directa al cierre del estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento marítimo crítico para el comercio energético mundial. El secretario del Interior de EE. UU., Doug Burgum, confirmó que el presidente Donald Trump está evaluando actualmente el alcance de la participación estadounidense en la liberación. Esta intervención masiva tiene como objetivo estabilizar los mercados energéticos y mitigar la presión alcista sobre los precios causada por la importante interrupción del suministro. Los participantes del mercado están siguiendo de cerca la decisión de la administración, ya que probablemente dictará la trayectoria a corto plazo de los precios del crudo WTI y Brent. El sector energético sigue atrapado entre el impacto alcista del cierre del estrecho y la contramedida bajista de una liberación histórica de reservas.
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