Se estima que la tasa de inflación real en los Estados Unidos es del 3,3% antes de contabilizar el reciente aumento de los precios de la gasolina. Los datos actuales del Índice de Precios al Consumo (IPC) aún no han tenido en cuenta el impacto significativo del conflicto de Irán en los costes energéticos globales. Esta persistencia subyacente de la inflación sugiere que la Reserva Federal podría verse obligada a mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo de lo previsto anteriormente. Se espera que el aumento de los precios de la energía, impulsado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, mantenga elevadas las presiones inflacionistas en los próximos meses. En consecuencia, es probable que este entorno lastre a los mercados de renta variable, al tiempo que ofrece soporte al dólar estadounidense (DXY) y a los rendimientos del Tesoro. Los inversores mantienen la cautela mientras los riesgos geopolíticos siguen impulsando la volatilidad del mercado.
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