La economía de Japón demostró una resiliencia inesperada, ya que el crecimiento del PIB superó las previsiones de los analistas en el último trimestre de 2025. Los datos indican que el gasto de los hogares en bienes y servicios privados se mantiene robusto de cara a enero, respaldado por la estabilidad de los precios minoristas de la gasolina. A pesar del impulso económico positivo, los analistas de ING sugieren que es probable que el Banco de Japón (BoJ) mantenga su postura de política actual hasta abril. Ahora se prevé que el banco central retrase su próxima subida de tipos de interés hasta junio de 2026 para garantizar una estabilidad económica sostenible. Este crecimiento superior a lo esperado proporciona una base sólida para un eventual endurecimiento monetario, al tiempo que minimiza la volatilidad inmediata del mercado. Los participantes del mercado esperan que estos acontecimientos respalden al yen japonés, aunque el Nikkei 225 podría enfrentar vientos en contra ante la perspectiva de mayores costes de endeudamiento.
Get AI-powered deep analysis for every story with a paid subscription
Upgrade for Analysis