El Índice del Dólar Estadounidense (DXY) retrocedió desde sus niveles más altos de 2026 tras no lograr mantener su reciente impulso alcista, a pesar de la elevada demanda de activos refugio. Este retroceso se produjo tras una carrera global por la liquidez en dólares, desencadenada por la escalada de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Irán e Israel. Los mercados energéticos también experimentaron una volatilidad histórica en los precios del crudo WTI y Brent, lo que añadió más presión al panorama económico global. A pesar del repunte inicial, el "billete verde" no logró mantener sus picos récord, lo que provocó una caída frente a pares principales como el EUR/USD y el AUD/USD. Los analistas sugieren que la incapacidad de la divisa para estabilizarse en estos máximos refleja un entorno de negociación complejo, influenciado por los temores sobre el suministro y la liquidez. Los mercados vigilan ahora de cerca los nuevos acontecimientos en Oriente Medio para determinar el próximo rumbo tanto del dólar estadounidense como de los precios mundiales de la energía.
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