Los economistas sugieren que el estallido de la guerra en Irán ha frenado efectivamente los planes previstos de flexibilización monetaria del Banco de Inglaterra (BoE). Anteriormente, los mercados esperaban ampliamente que el banco central comenzara a recortar los tipos de interés en marzo o abril de 2026. Sin embargo, la escalada del conflicto geopolítico ha forzado una revisión significativa de estos pronósticos a medida que se intensifican los riesgos globales y los posibles choques en los precios de la energía. Los analistas advierten que dicha inestabilidad podría desencadenar nuevas presiones inflacionarias, lo que haría que los funcionarios del banco central duden en bajar los tipos a corto plazo. En consecuencia, la perspectiva de tipos de interés más altos durante más tiempo está brindando un apoyo de sesgo restrictivo (hawkish) a la libra esterlina frente a los principales pares de divisas. Este cambio resalta el creciente impacto de la volatilidad geopolítica en las trayectorias de la política monetaria global.
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