Los analistas de Morgan Stanley informan que los mercados de renta variable de EE. UU. han superado sistemáticamente a sus rivales internacionales desde el inicio del conflicto en Irán. El principal motor de esta tendencia es la ventaja estructural de Estados Unidos como exportador neto de petróleo. Mientras que los principales mercados europeos y asiáticos siguen siendo fuertemente dependientes de las importaciones de energía, la economía estadounidense se beneficia significativamente de su relativa independencia energética. Este perfil energético actúa como una cobertura estratégica contra la volatilidad geopolítica y el aumento de los precios del crudo, incrementando el atractivo de los activos estadounidenses. Morgan Stanley espera que este rendimiento superior persista incluso si las tensiones geopolíticas finalmente disminuyen y vuelve la normalidad. En consecuencia, los índices estadounidenses como el SPY y el QQQ siguen siendo más atractivos para los inversores en comparación con sus homólogos en Europa y Asia, vulnerables ante la situación energética.
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