La producción de crudo de los yacimientos del sur de Irak se ha colapsado en un 70%, cayendo de 4,3 millones de barriles por día (bpd) a solo 1,3 millones de bpd. La Basra Oil Company confirmó que las instalaciones de almacenamiento han alcanzado su capacidad máxima, lo que ha obligado a desviar toda la producción restante a las refinerías nacionales. Este parón masivo de la producción es una consecuencia directa del agravamiento de la crisis de transporte marítimo en el Golfo, alimentada por el conflicto en curso que involucra a EE. UU., Israel e Irán. La retirada de aproximadamente 3 millones de bpd del mercado global representa uno de los choques de oferta más significativos en la historia energética reciente. Los analistas de mercado esperan que esta interrupción en un punto de tránsito marítimo crítico desencadene un repunte sustancial en los precios mundiales del petróleo, afectando específicamente a los índices de referencia Brent y WTI. Mientras un productor clave de la OPEP se enfrenta a una parálisis operativa, el sector energético mundial se prepara para una mayor volatilidad y posibles periodos de escasez de suministro.
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