La escalada del conflicto geopolítico en Oriente Medio ha detenido de manera efectiva el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz, lo que representa una grave amenaza para las cadenas de suministro globales. Según Lloyd’s List Intelligence, aproximadamente 200 petroleros se encuentran actualmente varados después de que las aseguradoras occidentales cancelaran la cobertura marítima para la región. El casi cierre ha provocado un aumento masivo de los costes logísticos, con las tarifas de transporte de GNL disparándose un 650% hasta alcanzar los 300.000 dólares diarios. Más allá de la energía, la interrupción afecta al 7% del suministro mundial de aluminio, junto con materiales de construcción críticos y productos farmacéuticos esenciales. Los analistas de mercado advierten que este riesgo sistémico probablemente desencadenará shocks en los precios de la energía e intensificará las presiones inflacionarias globales. Los buques se ven cada vez más obligados a desviarse por África, lo que provoca retrasos significativos en las entregas y un aumento de los costes operativos para la producción industrial.
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