Oracle se prepara para despedir a miles de empleados en diversas divisiones mientras reorienta sus recursos hacia expansiones masivas de centros de datos de IA. Esta medida de reducción de costes se produce en medio de las advertencias de Wall Street de que el flujo de caja de la empresa podría seguir siendo negativo hasta 2030 debido a los agresivos gastos de capital. Los mercados financieros han reaccionado con preocupación, ya que los diferenciales de los Credit Default Swaps (CDS) de Oracle alcanzaron sus niveles más amplios desde la crisis financiera de 2008. Para financiar sus ambiciosos objetivos de infraestructura, el gigante tecnológico podría intentar recaudar hasta 50.000 millones de dólares este año mediante una combinación de deuda y capital. Estos acontecimientos ponen de relieve la importante presión financiera y los riesgos crediticios asociados a la carrera de toda la industria por el dominio de la IA.
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