El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) habría lanzado ataques con drones kamikaze contra centros de datos de Microsoft y AWS en la región del Golfo. Dos instalaciones de AWS en los Emiratos Árabes Unidos sufrieron impactos, mientras que un centro de datos en Baréin escapó por poco de un ataque similar. Estos incidentes representan el primer caso documentado de infraestructura de nube comercial que es blanco de ataques físicos durante un conflicto armado. Los analistas sugieren que esta escalada marca un giro estratégico de Irán para desestabilizar las redes tecnológicas y de información críticas de sus adversarios regionales. Se espera que los ataques incrementen los costos de seguridad y seguros para las grandes empresas tecnológicas (Big Tech) que operan en Oriente Medio. Además, es probable que el aumento del riesgo geopolítico inyecte volatilidad en los mercados energéticos y eleve la prima de riesgo de los precios mundiales del petróleo.
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