Las principales refinerías de petróleo en China y Japón están considerando reducir las tasas de procesamiento de crudo entre un 20% y un 30% en respuesta a la escalada de las tensiones regionales. Los posibles recortes se producen tras el cierre efectivo del estrecho de Ormuz debido al conflicto en Irán, que ha dejado atrapados millones de barriles de petróleo crudo en tránsito. Este bloqueo físico ha impedido que las refinerías reciban materia prima esencial, a pesar de que Arabia Saudita redujo recientemente los precios oficiales de venta a mínimos de cinco años. Los analistas sugieren que esta interrupción en el punto de estrangulamiento petrolero más vital del mundo representa un choque masivo por el lado de la oferta que amenaza la estabilidad económica regional. En consecuencia, los participantes del mercado esperan una presión alcista significativa en los índices de referencia Brent y WTI, mientras la capacidad de refinación en Asia enfrenta restricciones operativas sin precedentes.
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