China se prepara para convocar su reunión anual de política económica con el fin de establecer los objetivos económicos clave para 2026, con expectativas que apuntan a un objetivo de crecimiento del PIB de entre el 4,5% y el 5%. También se prevé que el gobierno mantenga su objetivo de inflación en el 2%, al tiempo que amplía el déficit presupuestario al 4% para respaldar el estímulo fiscal. Estos objetivos reflejan los esfuerzos de Pekín por navegar en un panorama económico complejo, caracterizado por una persistente crisis inmobiliaria y un consumo interno débil. Si bien el aumento del objetivo de déficit señala un compromiso con el crecimiento, la modesta meta del PIB subraya la realidad de los vientos en contra estructurales que enfrenta la segunda economía más grande del mundo. Los inversores siguen de cerca las "Dos Sesiones" en busca de más detalles sobre el apoyo político y las reformas estructurales. Se espera que el resultado tenga implicaciones significativas para los mercados regionales y los precios de las materias primas, particularmente el cobre y el par AUD/USD.
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