Las principales refinerías asiáticas están contemplando una reducción drástica en las tasas de procesamiento de crudo de hasta un 30% tras una escalada significativa de las tensiones en Oriente Medio. Esta medida se produce tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán durante el fin de semana, los cuales han paralizado efectivamente los envíos y dejado millones de barriles de petróleo crudo varados cerca del Estrecho de Ormuz. La crisis ha forzado un cambio de estrategia para muchas refinerías chinas, que previamente habían planeado un aumento importante en las compras de crudo justo antes de la acción militar. Zhejiang Petrochemical Corp (ZPC) ya ha tomado la iniciativa al adelantar las labores de mantenimiento para cerrar una unidad de 200.000 barriles por día con el fin de gestionar las limitaciones de suministro. Los analistas de mercado advierten que estas interrupciones generalizadas en los flujos de energía están aumentando significativamente la prima de riesgo geopolítico para los índices de referencia mundiales. En consecuencia, se espera que los precios tanto del Brent como del WTI enfrenten una presión alcista sostenida a medida que se intensifican los riesgos por el lado de la oferta en todo el continente.
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