Bjarne Schieldrop, analista jefe de materias primas de SEB, ha advertido que Irán está utilizando cada vez más el petróleo como un arma geopolítica estratégica en sus confrontaciones internacionales. Según el analista, el conflicto actual se extiende a los surtidores de gasolina de EE. UU., que ahora se consideran una parte crítica del campo de batalla geopolítico. Esta estrategia tiene como objetivo ejercer una presión directa sobre la economía estadounidense al influir en los precios domésticos de la energía e impactar el sentimiento del consumidor. Al aprovechar su posición significativa en el mercado mundial del petróleo, Teherán busca obtener ventajas tácticas en sus disputas en curso con las potencias occidentales. Los expertos del mercado sugieren que tales tensiones intensificadas suelen inyectar una prima de riesgo sustancial en los índices de referencia mundiales del crudo. En consecuencia, se espera que instrumentos como el WTI y el Brent enfrenten presiones al alza mientras persistan las preocupaciones sobre la volatilidad del suministro y la seguridad energética.
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