La prima de precio del crudo Brent sobre la referencia de Dubái se ha ampliado a su nivel más alto desde 2022, en medio de los crecientes temores por interrupciones en el suministro global. Esta divergencia significativa se produce tras una escalada en las tensiones geopolíticas que involucran a Irán, lo que genera preocupación sobre un posible bloqueo o interrupción en el estratégico Estrecho de Ormuz. Los precios del crudo Brent subieron un 7% hasta alcanzar el rango de 83–84 dólares por barril, mientras que el crudo de Dubái se mantuvo relativamente estancado cerca de los 68 dólares. En consecuencia, el diferencial Brent-Dubái Exchange of Futures for Swaps (EFS) se disparó por encima de los 6 dólares por barril, un fuerte aumento en comparación con los menos de 2 dólares registrados apenas la semana pasada. Esta brecha cada vez mayor subraya una prima de riesgo sustancial que se está descontando en los índices de referencia mundiales, a medida que los mercados reaccionan ante la amenaza de una 'congelación' del suministro. Los analistas permanecen en alerta máxima, señalando que cualquier interrupción real en el Estrecho podría provocar una mayor volatilidad y costes energéticos significativamente más altos.
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