El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha emitido un llamamiento urgente a todas las partes para que cesen las operaciones militares y garanticen la navegación segura a través del Estrecho de Ormuz. Esta intervención diplomática se produce tras los informes de que el transporte marítimo en esta vía vital ha quedado paralizado debido a las amenazas de la Guardia Revolucionaria de Irán y a los ataques con drones contra la infraestructura energética del Golfo. Pekín es especialmente vulnerable a estas interrupciones, ya que actualmente importa aproximadamente el 80% de las exportaciones de petróleo de Irán, lo que supone un total de 1,6 millones de barriles por día. Cualquier bloqueo prolongado del Estrecho, que facilita el flujo de 13,1 millones de barriles diarios, representa una amenaza directa para la seguridad energética nacional de China. Los analistas del mercado esperan que este choque de oferta impulse significativamente al alza los precios del crudo Brent y WTI, al tiempo que aumenta la demanda de oro como activo refugio. Por el contrario, el yuan chino y la renta variable se enfrentan a una presión a la baja debido a la fuerte dependencia del país del crudo importado.
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