La rápida expansión de la inteligencia artificial se enfrenta a un obstáculo crítico de infraestructura, ya que la escasez de turbinas de gas de gran potencia limita la capacidad de generación de energía. Los principales fabricantes, incluidos Siemens Energy, GE Vernova y Mitsubishi, están teniendo dificultades para seguir el ritmo de la creciente demanda de los centros de datos de IA. Analistas del sector informan que los plazos de expansión para estos fabricantes de turbinas podrían extenderse hasta cinco años para cubrir la actual cartera de pedidos pendientes. Siemens Energy ya ha reportado cifras récord, con aproximadamente el 40% de sus nuevos contratos de turbinas originados en los Estados Unidos. Este desequilibrio entre la oferta y la demanda se produce tras décadas de crecimiento eléctrico estancado, lo que ha dejado al sector manufacturero poco preparado para el repentino repunte impulsado por la IA. El cuello de botella plantea una perspectiva mixta: beneficia significativamente a los fabricantes de equipos, mientras que podría ralentizar el despliegue de la IA y complicar los objetivos corporativos de ESG.
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