Los precios del oro mantuvieron su impulso alcista, estabilizándose por encima del umbral psicológico crítico de los 5.000 dólares por onza. Los participantes del mercado siguen de cerca la próxima publicación de los datos del Índice de Precios al Productor (IPP) de EE. UU. en busca de nuevas pistas sobre la trayectoria de la inflación. El metal precioso sigue beneficiándose de la demanda de refugio seguro, impulsada por la incertidumbre sobre los aranceles comerciales y los persistentes riesgos geopolíticos. Los indicadores técnicos sugieren que las recientes rupturas podrían allanar el camino para un posible movimiento hacia la zona de resistencia de los 5.600 dólares. Además, la ralentización del crecimiento económico mundial está reforzando el atractivo del oro como principal instrumento de cobertura frente a la volatilidad del mercado. Aunque las perspectivas siguen siendo positivas, los operadores prevén fluctuaciones a corto plazo en el par XAU/USD en función de la solidez de los datos económicos de EE. UU.
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