Según se informa, la administración Trump está considerando una orden ejecutiva que exigiría a los bancos verificar el estatus de ciudadanía de todos los titulares de cuentas. Esta propuesta de expansión de las normas de "Conozca a su cliente" (KYC, por sus siglas en inglés) busca aprovechar el sistema financiero para el control migratorio, excluyendo a las personas indocumentadas de los servicios bancarios. Bajo el posible mandato, las instituciones financieras podrían verse obligadas a exigir pasaportes tanto a clientes nuevos como a los existentes, lo que podría derivar en cierres masivos de cuentas. La industria bancaria estadounidense ha reaccionado con gran preocupación, y representantes del sector han calificado la medida de "inviable" debido a las complejidades operativas. Los analistas sugieren que tal política impondría cargas de cumplimiento y costos operativos masivos a los principales prestamistas como JPM y BAC. En consecuencia, la medida se considera bajista para el sector financiero, ya que podría dar lugar a desafíos legales y a la pérdida de un segmento sustancial de clientes.
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