Estados Unidos está presenciando un cambio demográfico histórico a medida que la migración neta se vuelve negativa por primera vez desde la Gran Depresión. Este giro se produce en una coyuntura crítica, con la deuda nacional de EE. UU. situándose actualmente en la asombrosa cifra de 38,8 billones de dólares. Los analistas advierten que las medidas restrictivas contra la inmigración podrían borrar el motor fiscal más potente del país: una fuerza laboral y una base de contribuyentes en crecimiento. Una base de contribuyentes cada vez menor supone una amenaza directa a la capacidad del gobierno federal para cumplir con sus masivas obligaciones de deuda soberana. Se espera que esta debilidad estructural frene el crecimiento del PIB a largo plazo y aumente el riesgo de inestabilidad fiscal en toda la economía. En consecuencia, estos acontecimientos se consideran fundamentalmente bajistas para el dólar estadounidense (DXY) y los bonos del Tesoro a largo plazo, mientras los mercados reevalúan la salud fiscal a largo plazo de la nación.
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