Los precios al productor en Estados Unidos subieron más de lo previsto en enero, lo que indica presiones inflacionarias persistentes en toda la economía. El Índice de Precios al Productor (IPP) aumentó un 0,5%, registrando su mayor incremento mensual desde septiembre. Excluyendo alimentos y energía, el indicador subyacente avanzó a su ritmo más rápido desde julio, inquietando aún más a los inversores globales. En respuesta, el Promedio Industrial Dow Jones se desplomó más de 600 puntos el viernes, mientras los mercados recalibraban las expectativas sobre la política de la Reserva Federal. Los datos, superiores a lo esperado, alimentan las preocupaciones de que la Fed pueda mantener las tasas de interés elevadas durante más tiempo para combatir la inflación. Esta ola de ventas refleja un cambio de tendencia generalizado en los mercados de renta variable, mientras que los rendimientos del Tesoro y el dólar estadounidense experimentaron presiones al alza.
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