Según se informa, el Tesoro británico mantiene conversaciones con productores de energía para poner fin potencialmente al Gravamen sobre los Beneficios de la Energía (EPL, por sus siglas en inglés) antes de su vencimiento previsto para 2030. Actualmente, los operadores de petróleo y gas en el Mar del Norte enfrentan una carga fiscal total combinada del 78%, un nivel que muchos líderes de la industria califican de prohibitivo para el crecimiento a largo plazo. Esta elevada presión fiscal ha provocado una ralentización significativa del gasto de capital y un descenso de las inversiones en proyectos energéticos nacionales. Al reconsiderar la viabilidad económica del impuesto, el gobierno pretende estimular las actividades de exploración y producción que se han estancado bajo el régimen actual. Se espera que una reducción de la carga fiscal mejore significativamente el flujo de caja y la rentabilidad general de grandes actores como BP y Shell. Los participantes del mercado consideran este posible cambio de política como un paso vital para asegurar la independencia energética a largo plazo del Reino Unido y restaurar la confianza de los inversores.
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