Sudamérica está posicionada para dominar el sector petrolero offshore global, con 36 proyectos de unidades flotantes de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) previstos entre 2021 y 2030. Se estima que los compromisos totales de proyectos nuevos (greenfield) para estas masivas infraestructuras alcancen aproximadamente los 181.000 millones de dólares, lo que señala un aumento significativo de la inversión. Este crecimiento está impulsado principalmente por importantes descubrimientos en aguas profundas en Brasil y Guyana, que requieren unidades de producción en alta mar especializadas. Los costos individuales de las FPSO varían significativamente, oscilando entre los 339 millones y hasta los 4.600 millones de dólares por unidad, dependiendo de la capacidad y la complejidad técnica. A pesar de las recientes presiones inflacionarias y la incertidumbre del mercado, las perspectivas de gasto de capital a largo plazo siguen siendo sólidas para la Cuenca del Atlántico. Se espera que estas inversiones refuercen el suministro futuro de petróleo, beneficiando a los principales actores energéticos como Petrobras y ExxonMobil.
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