El índice australiano ASX 200 subió hasta un máximo histórico sin precedentes de 9.173 puntos, marcando una sólida racha de tres semanas de ganancias. Este repunte se produce a pesar de que los datos recientes muestran que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Australia se mantuvo persistente en el 3,8%, superando ligeramente las expectativas del mercado del 3,7%. Los inversores parecen estar ignorando el aumento de los rendimientos de los bonos y la creciente probabilidad de una medida restrictiva (hawkish) por parte del Banco de la Reserva de Australia (RBA). La resiliencia del mercado pone de relieve el fuerte impulso subyacente en el sector de renta variable australiano, incluso mientras persisten las presiones inflacionarias. Sin embargo, los analistas advierten que el crecimiento continuo de los precios podría eventualmente obligar al RBA a adoptar una postura de política monetaria más agresiva. Por ahora, la ruptura técnica hacia niveles récord sugiere que los compradores mantienen el control firme de la trayectoria del índice.
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