El gobierno de EE. UU. está reconfigurando fundamentalmente su enfoque hacia los minerales críticos al pasar de ser un prestamista tradicional a un creador de mercado activo. Esta nueva estrategia implica tomar participaciones directas en el capital e implementar precios mínimos para asegurar las cadenas de suministro nacionales y reducir el riesgo del sector. Las acciones recientes incluyen un préstamo del Departamento de Energía (DOE) de 2.300 millones de dólares a Lithium Americas para el proyecto Thacker Pass, estructurado con warrants para un potencial beneficio en el capital. Además, el gobierno ha adquirido una participación del 15% en MP Materials y del 10% en USA Rare Earth para fortalecer los intereses nacionales. Este giro agresivo tiene como objetivo cerrar la enorme brecha de inversión con China, que superó el gasto de EE. UU. con 57.000 millones de dólares frente a 5.000 millones en el sector hasta 2021. Los analistas consideran estas intervenciones como una señal alcista para los productores nacionales, proporcionando una red de seguridad estratégica contra la volatilidad del mercado global.
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