Informes analíticos recientes han detallado el alcance de los daños en la infraestructura nuclear de Irán tras la operación conjunta estadounidense-israelí "Operation Rising Lion" en junio de 2025. El complejo de enriquecimiento de Natanz sufrió graves daños estructurales, lo que dejó inoperante el enriquecimiento de uranio a gran escala en el futuro previsible. Sin embargo, según se informa, el Reactor de Investigación de Teherán escapó de daños mayores, e Irán sigue manteniendo aproximadamente 400 kg de uranio altamente enriquecido al 60%. En respuesta a los ataques, Teherán está fortificando activamente sus instalaciones subterráneas restantes para proteger sus activos estratégicos de futuras acciones militares. Esta persistente inestabilidad geopolítica en Oriente Medio mantiene una prima de riesgo significativa en los mercados energéticos mundiales y en los activos refugio. Los inversores siguen centrados en los precios del crudo Brent y del oro, mientras el OIEA continúa supervisando la capacidad de ruptura nuclear de Irán en medio de la tensión actual.
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