El presidente Donald Trump lanzó un ultimátum verbal específico a Irán durante su discurso del Estado de la Unión, declarando que la guerra puede evitarse si Teherán se compromete públicamente a no poseer nunca un arma nuclear. A pesar de calificar a Irán como el principal patrocinador del terrorismo a nivel mundial, el presidente expresó una clara preferencia por resolver el estancamiento nuclear mediante canales diplomáticos. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, respondió subrayando que Irán no desarrollará armas nucleares bajo ninguna circunstancia, instando a retomar la diplomacia como prioridad. La administración de EE. UU. parece estar empleando esta retórica de "línea roja" para presionar a Teherán a aceptar un nuevo acuerdo integral sobre sus capacidades nucleares y actividades regionales. La reacción de los mercados ha sido mixta; el aumento de las primas de riesgo geopolítico ha brindado soporte al petróleo crudo y a activos de refugio como el oro (XAU/USD). No obstante, la mención explícita de un posible acuerdo por ambas partes ha evitado un movimiento generalizado de aversión al riesgo (risk-off) en los mercados financieros globales.
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