La deuda global alcanzó un nivel sin precedentes de 348 billones de dólares a finales de 2025, según datos financieros recientes. El volumen de deuda global se expandió en casi 29 billones de dólares en tan solo un año, marcando la acumulación más rápida desde el repunte de la pandemia de COVID-19. Este aumento significativo fue impulsado principalmente por un fuerte incremento en el gasto público en las principales economías mundiales. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) advirtió que tal endeudamiento acelerado eleva los riesgos soberanos y aumenta la vulnerabilidad fiscal general. Los analistas sugieren que estos niveles récord de deuda podrían ejercer presión al alza sobre los rendimientos de los bonos, como el US10Y, al tiempo que aumentan las preocupaciones sobre la inflación a largo plazo. En consecuencia, los inversores podrían buscar cada vez más activos refugio como el oro (GLD) para mitigar los riesgos asociados con la inestabilidad fiscal.
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