Según se informa, la administración entrante de Trump está preparando una gran estrategia integral orientada a la contención económica de China. Este enfoque busca coaccionar a Pekín para que acepte un acuerdo comercial desigual que obligaría a un reequilibrio de la economía china hacia el consumo interno. Un elemento central de este plan es la restricción gradual del acceso de China a los mercados globales y recursos críticos mediante acuerdos comerciales estratégicos con la UE e India. Además, EE. UU. pretende ejercer un control indirecto sobre los recursos energéticos en naciones como Venezuela, Irán y Nigeria para crear una ventaja estratégica frente al ascenso de China. Al aislar a China de las cadenas de suministro globales y de los suministros energéticos, la administración espera descarrilar sus ambiciones de superpotencia sin recurrir a un conflicto militar directo. Los analistas de mercado sugieren que este desacoplamiento sistémico probablemente ejercerá una presión a la baja significativa sobre las acciones chinas y el yuan a largo plazo.
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