Los precios del oro al contado subieron un 0,93% hasta alcanzar los 5.151,44 dólares por onza, marcando su nivel más alto desde finales de enero. El repunte fue impulsado principalmente por una decisión histórica de la Corte Suprema de EE. UU. que anuló aranceles generalizados, generando una incertidumbre significativa en la política comercial. Este acontecimiento legal desencadenó un descenso del dólar estadounidense y un rápido giro en el sentimiento de los inversores hacia los activos refugio. En los mercados asiáticos, surgió una tendencia de "venta de activos estadounidenses" (sell America) a medida que los operadores reaccionaban ante la posible alteración de la dinámica comercial y la política económica. Con Wall Street enfrentando una renovada volatilidad, el oro ha recuperado su estatus como cobertura preferida frente a la inestabilidad geopolítica y económica. Los analistas sugieren que la combinación de una divisa debilitada y la ambigüedad legal en Washington proporciona un sólido impulso alcista para los metales preciosos en el corto plazo.
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