Según se informa, Meta está utilizando complejos mecanismos de financiación fuera de balance para costear la masiva expansión de su infraestructura de IA. El gigante tecnológico emplea Vehículos de Propósito Especial (SPV, por sus siglas en inglés) para mantener aproximadamente 27.000 millones de dólares en deuda relacionada con proyectos de IA ocultos de su balance principal. Para mantener esta estructura contable y evitar la preocupación de los inversores por el alto apalancamiento, Meta está pagando unos 6.500 millones de dólares estimados en costes de financiación adicionales. Bajo este acuerdo, entidades externas captan capital para construir centros de datos y luego se los arriendan a Meta, convirtiendo efectivamente la deuda en obligaciones de arrendamiento. Esta estrategia permite a la compañía invertir agresivamente en IA mientras presenta un estado financiero más saneado al mercado. Sin embargo, la falta de transparencia y las altas primas pagadas por estas estructuras están alimentando los temores de una posible burbuja tecnológica dentro del sector de la IA.
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