Los analistas de Commerzbank proyectan que el crecimiento del PIB de EE. UU. alcanzará el 3,7% en el cuarto trimestre, superando significativamente el consenso del 3,0%, mientras que se espera que el PCE subyacente aumente un 0,36%. Simultáneamente, la economía del Reino Unido mostró una fortaleza inesperada, ya que el PMI compuesto de producción subió a 53,9 en febrero, desafiando los pronósticos de una caída. Los analistas de Nomura también han proyectado un crecimiento del PIB del Reino Unido del 0,2% para el primer trimestre de 2024, lo que indica una recuperación tras el estancamiento previo. Esta robusta actividad tanto en EE. UU. como en el Reino Unido sugiere riesgos al alza para el crecimiento y una inflación persistente, lo que desafía la valoración actual del mercado respecto a los recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra. En consecuencia, la narrativa de 'tipos altos por más tiempo' (higher-for-longer) está ganando impulso, respaldando al dólar estadounidense y a la libra esterlina, al tiempo que presiona a los mercados de bonos y retrasa las expectativas de flexibilización monetaria.
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